Las restricciones físicas en las residencias para mayores

Debido al alto riesgo de caídas y las alteraciones del comportamiento de los residentes con demencia, es habitual el uso de restricciones físicas en el medio institucional (1,2). La finalidad del uso de estos dispositivos es garantizar la seguridad del anciano con trastornos conductuales y la integridad física de los residentes. A pesar de su finalidad protectora, no hay evidencia en la literatura de su eficacia en la prevención de las caídas (3,4). Además, el uso de restricciones ha sido cuestionado debido a sus efectos adversos, ya que su aplicación puede producir consecuencias negativas tanto a nivel físico como psicológico, aumentando el riesgo de lesiones graves e incluso la muerte (5).

Según datos recientes, España es uno de los países de Europa que más utilizan dispositivos restrictivos en residencias para mayores (6), a pesar de la escasez de estudios nacionales que tratan sobre este tema. Estos datos motivaron la realización de una investigación (7) con metodología observacional y seguimiento retrospectivo en cinco residencias para mayores en la provincia de Valencia, con una muestra de 1.257 residentes por un periodo de cinco años.

El objetivo del estudio fue describir la prevalencia de restricciones físicas, los factores asociados al uso de restricciones y el impacto de las mismas sobre la funcionalidad, el estado cognitivo, el riesgo de caídas, el riesgo de úlceras y el estado nutricional de los residentes. Para determinar el estado físico y cognitivo de los residentes se categorizaron dos grupos de análisis: uno con residentes restringidos y otro con residentes libre de restricciones. Se utilizaron los resultados de 5 escalas de valoración (Barthel, MEC, Norton, Tinetti y MNA) y se procedió la comparación de los resultados de las escalas entre los dos grupos.

Los resultados determinaron que los residentes restringidos tenían la edad media de 81 años y que la prevalencia entre sexos a nivel basal fue equiparable. Se comprobó que la prevalencia obtenida estaba acorde con otros estudios nacionales pero alta en la comparación con los estudios extranjeros. Las restricciones físicas se aplicaron mayoritariamente en el primero año de ingreso y el principal motivo de su aplicación fue la prevención de caídasEn la comparación entre los dos grupos de residentes, hubo una asociación estadísticamente significativa entre el uso de restricciones y la baja funcionalidad, el deterioro cognitivo severo, el riesgo de úlceras por presión, el riesgo de caídas y el mal estado nutricional de los residentes.

En conclusión, el estudio evidencia la asociación entre el uso de restricciones, la edad avanzada de los residentes y su acentuado deterioro físico y cognitivo. En base a esto, se han elaborado algunas sugerencias que podrían contribuir para la mejora de la calidad de los servicios prestados a los ancianos institucionalizados. Primeramente, se propone el acceso del personal sanitario a programas permanentes de educación; la realización de cambios ambientales que puedan prevenir la agitación y también la ocurrencia de caídas; establecer un consenso entre los miembros del equipo interdisciplinar antes de efectuarse la aplicación de una restricción, pues son los profesionales responsables de la elaboración y aplicación de medidas alternativas al uso de restricciones; la inclusión de un plan de cuidados, tanto de enfermería como de fisioterapia, dentro del actual protocolo de restricciones; y finalmente la elaboración de un concepto único de restricciones físicas con un enfoque actualizado y compatible con las demás residencias.

En los últimos años, se ha puesto en marcha en nuestro país un movimiento de concienciación direccionado a instituciones que ofrecen atención sanitaria y socio-sanitaria a personas dependientes, promoviendo la total eliminación del uso de las restricciones (8,9). Se espera que estas iniciativas se extiendan a todas las comunidades autónomas y que las restricciones, si no llegan a ser totalmente eliminadas, al menos que se utilicen en última instancia, después de la aplicación de todas las medidas alternativas disponibles. De esta manera, se aseguraría la mejora de la calidad de los servicios prestados a los ancianos institucionalizados.

FUENTE: qmayor.com