Día de los abuelos: ¿pueden sus experiencias quedar grabadas en nuestro ADN?

Las experiencias vividas por los abuelos podrían encender o apagar en sus descendientes genes concretos (que no modificar la cadena genética). Este es el objeto de estudio de la experta en epigenética Susan Strome, que ya en 2014 consiguió gracias a una beca del Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos, «ver en el microscopio» cómo un evento concreto había modificado la estructura química del ADN de una persona y esta se había transmitido entre generaciones.

«Es una pieza de un gran puzle«, cuenta Strome en una entrevista publicada en la página de la Universidad de California, en Santa Cruz (EE UU). ¿Qué puede ocasionar estos cambios, que un gen se active o desactive? Desde una experiencia traumática, hasta el consumo de té en mujeres, según apunta un estudio de la Universidad de Uppsala, en el que los investigadores comprobaron que esta bebida afecta a la epigenética de genes relacionados con el cáncer y el metabolismo de los estrógenos.

Nuestros antepasados forman parte de nosotros no solo en la memoria familiar o en los recuerdos que nos trae su olor —que como publicamos en BuenaVida está demostrado que nos reconforta—, sino en nuestra misma esencia, y sus experiencias podrían añadir marcas moleculares a nuestros genes.

Una conexión única en la naturaleza

Un artículo en la publicación científica Current Directions in Psychological Science indaga sobre la naturaleza de esta poderosa conexión entre abuelos y nietos.

“La existencia de la tercera edad es un fenómeno inusual en términos evolutivos, presente tan solo en un par de especies del mundo animal, como es el caso de los humanos y algunos tipos de ballenas”, explica uno de los autores de la investigación, David A. Coall.

El estudio detalla que, en épocas pasadas, contar con el cuidado de los abuelos suponía un incremento en la esperanza de vida de los niños. No obstante, su efecto concreto en el desarrollo infantil en la actualidad no se ha podido establecer, ya que ello requiere “más indagación científica”.

Aún así, Coall aclara que “los abuelos siempre han ayudado a que las familias salgan adelante [basta ver los ejemplos que nos ha dejado la crisis económica en España] y no cabe duda de que seguirán haciéndolo en el futuro. En el mundo occidental, su función podría ser tan sencilla y beneficiosa como es saber que tienes a alguien que estará ahí para apoyarte cuando más lo necesitas”, concluye el experto. Ahora, además, estamos más cerca de saber cómo sus experiencias vitales viajan con nosotros.

FUENTE: https://elpais.com/