¿Por qué a medida que envejecemos tomamos menos riesgos?

Mediante un experimento encuentran que a medida que envejecemos tomamos menos riesgos en función de alcanzar grandes recompensas. Si se trata de evitar consecuencias negativas, nuestra conducta cambia.

Científicos del University College London han revelado que las personas mayores son menos propensas a tomar riesgos en busca de una recompensa potencial y explican, desde un punto de vista neurológico, por qué esto sucede.

Con el fin de evitar la artificialidad del laboratorio, los investigadores eligieron como estímulo experimental algo que ya es común en nuestra vida cotidiana, las aplicaciones de los teléfonos inteligentes.

Un total de 25 189 participantes de entre 18 y 69 años debían realizar apuestas para obtener puntos en una aplicación llamada “El gran experimento cerebral”. En el juego en cuestión, los jugadores comienzan con 500 puntos y su objetivo es ganar tantos como sea posible durante 30 intentos. En tales intentos deben elegir entre una opción fácil y una arriesgada con una probabilidad de ganar del 50 %.

 

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 Los intentos pueden ser de ganancia, de pérdida o mixtos. Los primeros dan la posibilidad de ganar puntos o de quedarse con la misma cantidad en dependencia del riesgo que estés dispuesto a correr. Mientras que en los de pérdida te enfrentas a la disyuntiva de que te resten puntos o de mantener lo acumulado, siempre en dependencia de tu apuesta. En los mixtos el salto al vacío es aún mayor. Si no tomas grandes riesgos tus puntos acumulados se mantienen como hasta ahora, si los tomas, puedes ganar puntos, pero también perderlos.

Los investigadores encontraron que, en sentido general, las personas mayores no tenían más aversión al riesgo y que no cometían más errores que los jóvenes, pero están menos atraídas por las grandes recompensas por lo que resultan menos propensas a tomar riesgos por un éxito potencial. Por el contrario, para evitar pérdidas, los mayores fueron capaces de tomar elecciones tan arriesgadas como los jóvenes. La investigación ha sido publicada en la revista Current Biology.

FUENTE: 2ti.es