Las personas mayores son más vulnerables a las intoxicaciones alimentarias.

La alimentación es una actividad motivo de disfrute, pero no debemos olvidar que los alimentos también pueden ser el vehículo de enfermedades como son las intoxicaciones alimentarias.

Las enfermedades de transmisión alimentaria constituyen un problema de salud cada vez más importante. La Organización Mundial de la Salud calcula que las patologías diarreicas transmitidas por los alimentos o el agua causan en conjunto la muerte de unos 2,2 millones de personas al año.

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Los mayores, más vulnerables
Una intoxicación alimentaria es la manifestación clínica de toxicidad como consecuencia de la exposición a sustancias tóxicas vehiculizadas por alimentos tanto sólidos como líquidos. La intoxicación ocurre después de tomar alimentos contaminados con sustancias orgánicas o inorgánicas que son perjudiciales para el organismo: productos químicos, toxinas que desarrollan ciertos animales o plantas, microorganismos, etcétera.
El grado de intoxicación depende del tipo de organismo ingerido, de la cantidad ingerida y de las condiciones de la persona que lo ingiere. Estas intoxicaciones suelen ser más frecuentes y de mayor repercusión en población de riesgo como son las personas mayores.
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