Los beneficios del ejercicio físico en las personas mayores y ancianos.

El ejercicio físico no es una actividad exclusiva de la gente joven y adulta, sino que comprende un sector de la sociedad, cada vez más amplio, que es la gente de la tercera y cuarta edad (entendemos como tercera edad aquellas personas que están en la franja de edad entre los 65 y 75 años, y como cuarta edad aquellas que superan los 75). Se trata de un colectivo que, generalmente, se caracteriza por tener una propensión al sedentarismo y que en muchas ocasiones desconoce qué tipo de ejercicio es el adecuado. Las características personales, socioculturales, económicas, del entorno y de salud determinan nuestras fortalezas y debilidades a la hora de realizar un tipo de ejercicio u otro, e incluso, el lugar en el que llevarlo a cabo (gimnasio, centro de rehabilitación, domicilio, espacios públicos, etc.). Pero frente a todo ésto, nos encontramos con un denominador común: ‘el movimiento‘.

ejercicio físico_personas mayores

El movimiento nos proporciona una serie de beneficios:

  • Liberación de tensiones musculares.
  • Disminución de la fatiga mental por estrés.
  • Ayuda a liberar endorfinas (los neurotransmisores del bienestar).
  • Mantiene un tono muscular óptimo.
  • Acelera el proceso de recuperación de las lesiones.
  • Actúa como mecanismo de prevención frente a enfermedades cardiovasculares y osteoarticulares.

En caso de haber dolencias específicas, será necesario que un profesional del ámbito de la salud (médico, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, etc.) indique la actividad más adecuada a realizar en cada caso. Si por contra, no hay ningún antecedente patológico significativo, ni existe una patología actual que limite la mobilidad de la persona, ésta tendrá ‘vía libre’ para moverse y realizar actividades como bailar, hacer natación, andar más de 30 minutos al día, hacer senderismo, yoga, tai-chi,etc.