Síntomas familiares en la enfermedad de Alzheimer

En las últimas décadas, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente en los países desarrollados, por lo que, día a día, nos encontramos con una población más anciana. Este incremento de la esperanza de vida, se ha visto acompañado por el aumento de las enfermedades crónicas, que conllevan un deterioro físico y mental, y que condicionan la capacidad de personas mayores y ancianos para desempeñar las actividades de la vida diaria.

Cada vez son más los que necesitan cuidados y asistencia por parte de otra persona a causa de la pérdida de autonomía que acompaña a la edad, convirtiéndose en personas en situación de dependencia.

La aparición de una terrible enfermedad como el Alzheimer, supone un gran impacto emocional para la unidad familiar. De igual manera que el enfermo, la familia pasa por una serie de respuestas como la negación, la ira, la depresión o la ambivalencia afectiva.

1137968409-4889

El papel del cuidador evoluciona con el tiempo. Se inicia con la asimilación del diagnóstico y la supervisión en las actividades instrumentales de la vida diaria. Poco a poco, van apareciendo los trastornos del comportamiento, lo que amplía el campo de acción del cuidador hasta las actividades más básicas

Diversos estudios han mostrado que las intervenciones con los cuidadores son eficaces y beneficiosas. La combinación de apoyo emocional, apoyo educativo y recursos fue más eficaz que el tratamiento de uno solo de estos aspectos. Además, se observaron los efectos sobre variables como la ansiedad, la depresión y la sobrecarga. Las diferencias fueron estadísticamente significativas en las tres, aunque conviene decir que la sobrecarga fue la más difícil de modular, ya que es un elemento estresante que puede mantenerse a lo largo del tiempo mientras duren los cuidados.

Claudicación_404