Cómo mejorar la vida de los cuidadores de personas dependientes.

Cuidar a una persona dependiente puede ser una labor gratificante pero requiere de mucha fortaleza mental, física y emocional. Pero con el paso del tiempo, aparece algo llamado “El síndrome del cuidador”,  donde se ve perjudicada gravemente la salud del cuidador a nivel físico y psicológico.

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Por eso, para combatir esta patología, Sanitas Residencial en colaboración con la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y Otras Demencias ha editado un manual de autoayuda bajo el título “El cuidado para los que cuidan”, que recoge consejos saludables dirigidos específicamente a los cuidadores de personas dependientes. Estos son los cuatro consejos básicos:

1. Lidiar con el estrés

El estrés es una respuesta automática a las situaciones de peligro. Lo cierto es que el estrés al final perjudica la salud y en consecuencia la de las personas que cuida.

El primer paso es detectar qué es lo que hace sentir a la persona estresada. Después, es importante poner en práctica consejos como descansar cinco minutos cuando la persona se encuentre en una situación de estrés. Es recomendable mantener una mente positiva sin pensar en las cosas que están fuera del control del cuidador

2. Hábitos saludables para las comidas

Una persona que cuida a otra dependiente es fundamental que lleve una dieta equilibrada. Para ello, es importante comer cinco porciones de fruta y verdura al día, seguir una pauta regular de las comidas, intentar beber de seis a ocho vasos de agua al día o incluso si te quedas sin fuerzas son recomendables unas meriendas azucaradas.pir_mide_de_los_alimentos

3. Fomentar una vida activa

Las personas que cuidan a dependientes, por norma general, no suelen tener tiempo para realizar actividades físicas. Se trata de convertir las tareas diarias (pasar el aspirador, hacer la compra, fregar, etc.) en un entrenamiento y así hacer trabajar los músculos del cuerpo y el corazón.

4. Dormir bien

Para lograr conciliar el sueño se pueden realizar pequeños cambios en la habitación tales como asegurarse de que el colchón sea cómodo y/o eliminar las distracciones como televisores y ordenadores.

Es importante también tener una rutina regular: acostarse siempre a la misma hora, priorizar una siesta de veinte minutos o realizar antes ejercicios de relajación.