Cada cinco años se duplica el número de casos de Alzheimer

Albert Lleó, jefe de la Unidad de Memoria del Servicio del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, de Barcelona.

Muchos son los políticos como Pasqual Maragall o Adolfo Suárez los que han enfermado de Alzheimer. Aún así, llevar una vida sana en el plano social, físico e intelectual parece tener un efecto protector frente a esta demencia. Si este mal se desarrolla, el haber vivido de manera activa en estos ámbitos puede ayudar a que los síntomas se compensen y se noten más tarde.

Los investigadores pretenden estudiar a personas sanas con el objectivo de identificar cambios en el cerebro e intentar encontrar estrategias para prevenir o curar lo antes posible, informa Albert Lleó, jefe clínico y jefe de la Unidad de Memoria del Servicio del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, de Barcelona.

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¿Qué porcentaje de la población padece la enfermedad de Alzheimer?

En España, hay unas 800.000 personas con enfermedad de Alzheimer. No tiene mucho sentido hablar de un porcentaje global puesto que, por debajo de los 50 años, esta enfermedad es muy rara. Es más frecuente por encima de los 65 años y el porcentaje es del 1%, aunque cada cinco años se duplica el número de casos.

¿Es previsible que este aumento de la incidencia siga en los próximos años debido al envejecimiento de la población?

Sí, lo que se espera es que el envejecimiento de la población en las sociedades occidentales incremente el número de casos; esta enfermedad está ligada a la edad. Es más frecuente entre los 70 y los 90 años, o hasta los 100 años, franja de edad que cada vez es más numerosa en las sociedades occidentales. Estos cambios demográficos llevarán a un aumento del número de afectados.

La edad es un factor de riesgo de Alzheimer, pero ¿cuáles son los otros factores de riesgo de esta enfermedad?

El hecho de que esta enfermedad esté ligada a la edad no implica que, de forma necesaria, sea una consecuencia común del envejecimiento. Hay personas de 90 años con facultades intelectuales normales, aunque sí que es mucho más frecuente en personas de edad. Su desarrollo depende, en parte, del estilo de vida que haya llevado la persona: el sedentarismo y la falta de ejercicio físico, así como la falta de la estimulación cognitiva y de vida intelectual activa, aumentan el riesgo de Alzheimer, mientras que el ejercicio físico regular y la dieta mediterránea reducen el riesgo de la enfermedad. La vida social e intelectual activa también parece tener un efecto protector; es un factor que influye en la vida cognitiva, de manera que las sinapsis (conexiones de neuronas) se remodelan cada día y, si se trabaja muchos años, se va formando un cerebro con una estructura mucho más resistente a enfermar.

 

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